
Sesenta años después del fin de la Gran Guerra, varios de los grandes imperios de Mundus lograron restablecer el orden en sus respectivos países. Esto hasta hace veinte años, pues dos figuras enigmáticas asumieron los tronos del Imperio de Auteja y del Imperio Rojo, iniciando nuevamente tensiones entre dos gigantes enemigos que ya se habían enfrentado cara a cara sin medir esfuerzos. De un lado, el oligarca de un antiguo imperio santo del occidente, y del otro, una joven dama de una decrépita potencia milenaria del oriente.
En el actual escenario, Mundus es solo un planeta dominado por numerosas razas de seres humanoides que intentan sobrevivir a la abrumadora amenaza de todos, a un incidente que condenó a las criaturas al peor de cinco mundos, un ser capaz de destruir y manipular la realidad a su favor, dormido en su trágico árbol que un día simbolizó prosperidad y avance, esperando año tras año su resurgimiento.
